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El núcleo está formado por dos barrios situados a distintos niveles de altura, pero unidos a modo de círculo. Se llama Adrada de Pirón por su cercanía al río Pirón y por estar en una zona caliza en la que abundan las aguas subterráneas.


El pueblo nació como avanzada del señor de Pedraza en su lucha contra los moros para proteger y vigilar el puerto de Navafría a Lozoya. En 1587 ya se cita con nombre actual.
Aldealengua significa "aldea con mucha población". Como municipio este lugar ya ha desaparecido y en la actualidad es un concejo formado por los barrios de Ceguilla, el más importante, Galíndez, Martincano y Cotanillo. Todos ellos con muy poca población. Ceguilla que es el mayor, cuenta con una población aproximada de 50 personas.


Su nombre deriva del topónimo vasco-ibérico ara-otz que significa llano frío, aunque hasta 1826 se usó la forma antigua de Aragüetes. El ayuntamiento tiene desde el día 1 de enero de 1847 por anejo a Pajares de Pedraza, que se encuentra un poco más al norte.


El diminutivo se debe a que es un barrio de Arcones más pequeño que él.


Su nombre proviene del latín arcone que significa límite o mojón. En 1247 se cita como Archones. Los barrios más importantes pertenecientes a Arcones son Arconcillos, Castillejo, Colladillo, Huerta y La Mata.

Localidad perteneciente a la Comunidad de Villa y Tierra de Pedraza, situada en la carretera N-110, entre Matamala y Prádena. Se halla en las estribaciones de los Montes Carpetanos, junto al Puerto de Somosierra. En su término municipal está el Puerto de Arcones que separa las provincias de Madrid y Segovia.


En 1247 se cita como Areveliello, quizás como topónimo prerromano derivado de Are-valon, que significa junto al muro. Hasta el siglo pasado se le conoció sólo como Arevalillo, añadiendo entonces la referencia "de Cega" por encontrarse cerca de éste río. El nombre, al parecer, fue importado por los primeros pobladores procedentes del Arévalo Abulense.


Se conoce como zona de paso importante por encontrarse en las cercanías del Puerto de Malangosto, situado en la línea que separa a los términos de Torrecaballeros y Rascafría. Este camino se inicia en varios sitios, siendo las sendas más conocidas una de las que parte de este pueblo. Sube serpenteando la serranía para después efectuar su bajada hacia las localidades de Rascafría y Valle del Lozoya.
Esta vía fue en la Edad Media uno de los caminos más transitados entre las dos Castillas. El Rey Alfonso X El Sabio, en 1272, concede exenciones tributarias a quienes "moran en las albergueras y puertos de Valathome, Fuenfría, Mançanars y Malagosto", lo que da idea de la importancia de esta zona.


Hacia 1290 se le cita de dos maneras, Bernuy de Spiritu por su proximidad a Espirdo y Bernuy de Ruviales por estar asimismo cercano al despoblado de Rubiales, pero desde el siglo XVI ya se llama como en la actualidad. El primer nombre alude al repoblador de este lugar que debía llamarse Bermudo.


Al menos desde el siglo XIII esta población ya se llamaba así. Su nombre deriva del latín Brevia que significa vado. Debió ser repoblada con riojanos de la comarca de Cameros, pues allí existe un lugar llamado Brieva de Cameros.


La primera noticia história que se tiene de esta localidad segoviana, se remonta al año 1123 cuando la reina Doña Urraca entregó la población al obispo de Segovia. Se menciona como Cova Cavallar porque allí existía una cueva que se utilizaba como cuadra de caballos. Pero en 1247 ya se conocía solo como Cavallar.


El nombre de Cabanillas deriva de las pequeñas cabañas que se construían para cerrar al ganado ovino. Con el tiempo se denominarán cabañas a las casonas o ranchos con amplios corrales para esquilar el ganado.


En 1247 ya se cita como Cabannas, al que se le añadió, en alusión al río que corre cerca del lugar, el sufijo de Polendos en época contemporánea, pues en el Diccionario Geográfico de Pascual Madoz de mediados del siglo XIX todavía se menciona tan solo como Cabañas.


Su origen en la historia surge, como en la mayoría de las poblaciones de la Extremadura castellana, a partir de la repoblación de esta área durante el siglo XII.
Cantimpalos está documentada desde la primera mitad del siglo XIII, ya que la primera constatación de su nombre data del 1 de junio de 1247 y aparece en un documento de distribución de rentas del Cabildo de la Catedral de Segovia con el nombre de “Cam de palos”.


En 1247 era un barrio de Matabuena que se llamaba Sant Christoval de Cannicosa. Sus pobladores debían proceder de una aldea del mismo nombre que se encuentra en los pinares de la Tierra de Lara de la provincia de Burgos.


Su nombre deriva de un antiguo castillo o fortaleza hoy perdido.


Cuando desapareció Aldealengua se convirtió este barrio en el núcleo principal del lugar. Se llama así porque está en el curso alto del río Cega, que toma el nombre de Ceguilla.


Pertenece al concejo que se ha formado entorno al despoblado de Santiuste de Pedraza, del que le separan mil metros.


En 1247 ya se menciona como aldea muy pequeña llamada El Collado. Pero en el siglo XVI ya tenía su nombre actual


Hunde sus raíces en el año 1116 cuando fue poblado por el Obispo de Segovia. En 1247 se cita como el Collado de Satosalbos, quizás porque empezó siendo un barrio de Sotosalbos. Durante el siglo XVI ya se le conocía como en la actualidad. Pertenece a la Comunidad de Villa y Tierra de Pedraza.


Es un barrio muy pequeño que en 1950 contaba con tan sólo 21 habitantes y hoy está casi despoblado. Su significado proviene del "cerrillo" pues en Segovia se llama cotano a un cerrillo o altozano.


Conocido en 1247 como el Cubiello, que alude a un pequeño pozo o manantial.


El origen de El Espinar se remonta a la época de la colonización romana, contando con restos de molinos, puentes y tramos de calzada.

Los siglos XV y XVI pueden considerarse como de un notable esplendor económico y demográfico debido al trasiego de la Mesta, la ganadería, los corrales de esquileo y una incipiente industria textil. En el siglo XVII se aprecia un descenso poblacional debido a una crisis en el sector ganadero que durará, recuperándose, lentamente hasta comienzos del siglo XIX. Aún así, durante el siglo XVIII existen cuatro corrales de esquileo en pleno funcionamiento. A finales del siglo XVIII se construye la primitiva fonda de San Rafael. Alrededor de la misma surge una nueva población que encontraría su espaldarazo definitivo un siglo después, a partir de 1897, al transformarse en pocos años en el principal núcleo turístico de la Sierra del Guadarrama. En 1901 se levanta la primera fábrica de maderas, configurándose en pocos años un nuevo distrito: la Estación de El Espinar.


El cambio de "Val de" por "Valle de" se produce en el siglo XIX.


Desde al menos el siglo XIII ha tenido este nombre. Hace referencia a una zona donde abundan los arbustos con los que se hacían tradicionalmente escobas, junto al río Polendos, de donde toma la segunda parte de su nombre. Se han agregado a su ayuntamiento las siguientes poblaciones: Parral de Villovela, Peñarrubias de Pirón, Pinillos de Polendos y Villovela de Pirón.


Al menos desde el año 1086 ya estaba habitado con el nombre de Spiritu. En 1247 se llamaba Spiritu de Ruviales, por estar cerca del despoblado de Rubiales. Pero desde el siglo XVI ya tenía su actual nombre.

Se han agregado a su ayuntamiento las localidades de Tizneros y La Higuera.


La apertura del ferrocarril supone un espaldarazo económico y social trascendental para el municipio. Sobre esta nueva vía de comunicación se asentará el desarrollo de las emergentes colonias veraniegas de San Rafael y El Espinar, del mismo modo que sirve para potenciar la comercialización de los productos del monte. En los terrenos colindantes a la estación férrea, en 1901 se construye la primera factoría de aserrado. En torno a estas dos instalaciones se comenzaría a formar un nuevo núcleo de población, que a comienzos XX estaba formado por 17 vecinos. La explotación de la madera produce un notable desarrollo laboral y económico de este distrito durante los años cuarenta y cincuenta. Pero en los años sesenta y setenta con la progresiva desaparición de las fábricas de madera se produce un gran movimiento de emigración lo que produce un descenso económico y de desarrollo.


Galigalíndez deriva de Galín Galíndez, es decir, Galindo Galíndez, o lo que es igual, "Galindo, el hijo de Galindo".


En 1204 se cita como Galegos, probablemente aludiendo al origen de sus repobladores en el medievo. Fue una minúscula aldea situada a unos tres kilómetros al sur de Chatún.


En 1247 se llamaba Iglesias Albas, en 1591 se menciona como Grijas Albas y a mediados del siglo XIX se conocía ya como Guijas Albas.
Su nombre significa guijarros blancos, quizás por lo que hay en el río Moros que pasa por delante del núcleo.


Su nombre proviene de estar asentado en este barrio junto a una huerta del lugar.


Población de origen incierto, aunque es probable que fuera repoblada en la Edad Media por gallegos, pues la segunda parte de su nombre Lama significa “pradera natural en zona húmeda” y es un término muy frecuente en toda Galicia.


En 1477 Los Reyes Católicos donaron la Casa Real de San Ildefonso a la comunidad de religiosos de los Jerónimos quienes sobre los terrenos de la propiedad donada construyeron una hospedería y una granja.
Felipe V, Duque de Anjou, compra a los padres Jerónimos en 1720 la granja, la ermita y todos los terrenos anejos con la finalidad de construir una residencia alejada del boato de la corte. En 1724 abdica el rey en su hijo Luis I y en ese mismo año finalizan las obras del palacio. El pretendido palacio de retiro se convierte en sede de la corte, lo que supuso la construcción de numerosos inmuebles colindantes para albergar a todo el séquito real: ministros, chambelanes, edecanes y palafreneros.
Será Isabel de Farnesio, la encargada de concluir todas las obras de este conjunto arquitectónico. Al final de sus días, eligió ser enterrada en la Colegiata, del mismo modo que lo hiciera anteriormente su marido Felipe V.
Durante el reinado de Carlos III, el Real Sitio de La Granja o San lldefonso adquiere su carácter definitivo al consolidarse el trazado urbanístico de este conjunto barroco habitado por una población aristócrata en auge que bulle en torno a la residencia veraniega del monarca.
El Real Sitio de San Ildefonso ha sido declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico por Real Decreto 3943/1.982. Esta calificación que representa para este municipio una satisfacción, implica al mismo tiempo una responsabilidad en el mantenimiento de la riqueza natural y arquitectónica que generaron su valoración como de "interés histórico".


En un documento del siglo XIII se cita como La Figuera, por presencia de este árbol frutal en la zona.
Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo todo el término estaba plantado de viñedos. En un paraje vivían dos hermanas, Santa Rita y Santa Quiteria, casadas con dos hermanos que bebían en exceso y pegaban a sus esposas. Estas maldecían las viñas y se lamentaban que no pudieran ser cambiadas por otro cultivo. Dios, que escuchaba sus lamentos, les preguntó en una ocasión si querían convertir las viñas en otra cosa: una dijo que en higos y otra que en brevas. Y Dios hizo realidad sus deseos cubriendo todo el término de higueras, que es la única planta que da dos frutos: los higos y las brevas.
Sacado del libro de Ignacio Sanz, Etnografía segoviana, publicado en la Colección Etnográfica de Segovia Sur.


Los primeros documentos en los que aparece La Losa como denominación se sitúan en Oña en 967, en el que aparece como Lausa. Todo parece indicar que se trata de una palabra prerrománica, de origen celto-galo. Su historia se remonta por lo menos a 1515 cuando se fundó una importante casa de esquileo por el Sr. Marqués de Santiago.


En 1815 los vecinos solicitaron a la Comunidad de Villa y Tierra su separación de la localidad de Valleruela, a la que pertenecían como barrio, pero no lo consiguieron hasta 1844.


Este núcleo nació a raíz de la fundación, en el mismo lugar, del Real Taller de Aserrío Mecánico en 1883.  Las antiguas casas estaban hechas de adobe y recubiertas de madera, que se protegía de una capa de grasa procedente de las máquinas de la fábrica, que le confería un color negro. Sobre éstas se entrecruzaban otras maderas de color rojo, que se obtenía de sangre de toro mezclada con aceite.


Siempre se ha llamado así, probablemente por la presencia masiva de sauces, que en época medieval se llamaban salces, al menos en tierras segovianas.


Su nombre deriva del topónimo “villiella” o “villilla”, que significa “villa pequeña”, por comparación con la Villa de Pedraza, de la que es anejo histórico, aunque también pudiera derivar del antropónimo “Vigila”, nombre de persona de origen germánico latinizado que evolucionó en “veila”, “vela” y finalmente en Velilla.


Lugar residencial, que pertenece a El Espinar, del que dista 8 Km. En la falda oeste del cerro donde está ubicado se hallan los embalses del Carrascal y de los Ángeles. También pasa por allí el río Moros.


Fue entregada en 1103 por el riojano Sancho Sarracínez y su madre al monasterio de San Millán de la Cogolla, por lo que debió ser repoblada, entre otros, por dichas personas.
Su nombre puede derivar de Luciana, que puede significar "propiedad de Lucius" y del Pirón por encontrase próximo a éste río.


Su nombre hace referencia a su primer poblador llamado Martín Cano, esta es la causa de que en ocasiones se escriba así.



Antiguamente fue conocido como “La Mata” o “La Mata de Polendos” debido a su cercanía al arroyo Polendos. Se cree que fue barrio de Quintanar de Polendos, de ahí que reciba la coletilla “de Quintanar”.


Es de origen medieval, apareciendo mencionado en 1340 como Mata Buena, que significa porción de terreno boscoso con árboles de buena madera como los robles. Pertenece a la Comunidad de Villa y Tierra de Pedraza. Tanto Cañicosa como Matamala se han agregado a su ayuntamiento.


Se trata de un barrio de Matabuena. Su nombre significa pequeño bosque que produce poca leña o es de mala calidad. También debió ser repoblado por burgaleses, pues en esta provincia existe una población con el mismo nombre.


En 1247 se cita Mannuveros, pero en el siglo XVI ya se conoce como tal. Históricamente es un pueblo curioso, pues pertenecía a la Comunidad de Segovia, pero eclesiásticamente dependía del Arciprestazgo de Pedraza.
Se cree que no deriva de "Muño Veros", más bien deriva de Mañero, nombre de persona documentada. Veros si puede tratarse de nombre de persona, del latín verus, "verdadero, sincero".
Como bien es explicado en la publicación realizada por el Excelentísimo Ayuntamiento de Muñoveros, Muñoveros, en memoria de Juan Bravo, el origen de este pueblo se remonta a tiempos de los celtíberos, que poblaban la tierra segoviana cuando se produjo la invasión de los romanos. Posteriormente, Almansur, caudillo arábe, invadió y arrasó estas tierras en los años 981-1002. En el año 1088, Alfonso VI ayudó a su repoblación con gente de Galicia, Asturias y Cantabria, los cuales cultivaron la tierra y criaron ganado en la misma.
Entre sus hijos destacables nos encotramos con Juan Bravo, Antón del Olmo y el doctor D. Faustino Herranz.
Hoy en día pertenece a la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia y es cabeza del sexmo de Posaderas.
En torno al siglo XVI, Muñoveros contaba con cuatro barrios: San Sebastián, San Bartolo, San Pedros y Las Castillas.
- San Pedro: Situado al final de las cruces del actual calvario.
- San Sebastián: Situado en el camino de Turégano. De dicho barrio sólo queda una cruz de madera.
- San Bartolo: Se encontraba cerca del barranco denominado La Presa, dentro del paraje conocido como El Vallejo.
- Las Casillas: Se encontraba en el cruce de la carretera de El Guijar de Valdevacas a Turégano, con el camino de Los Juncares. En esta zona sí que se pueden observar piedras y restos de tejas en la tierra, mostrando el lugar en el que se localizó años atrás dicho barrio.


El nombre de este pueblo no ha cambiado a través de los siglos. Como su nombre indica se trata de un llano con pasto al pie de la montaña. Es un nombre tremendamente frecuente en Castilla.


Navas de Riofrío siempre se ha llamado así, aunque a veces se cita como Las Navillas. En otras ocasiones hemos dicho que nava significa genéricamente pradera o zona llana con pasto. La segunda parte del nombre se debe a que tiempo atrás este lugar fue un barrio de Riofrío.


Este pueblo en el siglo XVI se conocía como Las Navas de Zarzuela. Pero debido a la extraordinaria devoción que a partir del siglo XVII se desencadenó a favor de la ermita de San Antonio de Padua (popularmente conocida como del Cerro), se empezó a usar más su nombre actual.


Da nombre a un concejo formado por los núcleos de El Arenal (la capital), Orejanilla, Revilla y Sancho Pedro.
El lugar llamado Oreiana que se menciona en los documentos de 1247 ha desaparecido, sin embargo da nombre al concejo. Debió estar en las cercanías de la iglesia de San Juan Bautista.


Su nombre viene de Orejana, es un diminutivo del nombre de este municipio ya que pertenece a él.


Esta población en 1247 se llamaba Ortigosiella, en diminutivo pues sería una pequeña aldea. En el siglo XVI ya contaba con su actual nombre. Debió ser repoblado por riojanos procedentes de Ortigosa de Cameros (La Rioja), comarca de la que procedían muchos repobladores que se establecieron en la zona sur de Segovia.


El nombre original de Otero de Herreros fue Ferreros (hierro en latín), el antiguo pueblo cuyas ruinas aún se alzan en una desviación del camino a Valdeprados y que fue abandonado hacia finales del Siglo XV.  El nuevo pueblo fue localizado en un alto u “Otero” y hace referencia a las personas que trabajan el metal “Herreros”. Se cree que ya en la época de los romanos se extraían y fundían metales en la comarca, hecho del que quedan aún rastros: emplazamientos de hornos de fundición, pozos, zanja principal, galería de desagüe y un gran escorial.


El nombre le viene de su propia orografía: cerros, oteros, otones, atalayas, alturas desde donde se otea. Dentro de los cerros característicos de Otones es significativo el que en singular determina su nombre llamado “Cerro El Otón”.
El término Benjumea se añade en 1927, en reconocimiento a D.Luis de Benjumea, que promovió la Ley que hizo posible que los vecinos adquirieran las tierras que trabajaban, hasta entonces propiedad de la nobleza.


Antes del S. XIX se denominaba solo Pajares, pero más tarde se añadió "de Pedraza", puesto que pertenecía a esta comunidad. En 1847 se incorporó como anejo de Arahuetes. Hoy está prácticamente despoblado. En su término estaba el molino de Vecemoro, junto al que pudo haber una población o barrio.


Se remonta a la época del Imperio Romano, prueba de ello es el hallazgo, en el año 1991, de una villa rústica romana y necrópolis visigoda en el casco urbano de Palazuelos, entre el camino de la Iglesia y la carretera de Tres Casas, aunque se prolonga en todas las direcciones y, en especial, bajo la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción. En 1247 se llamaba simplemente Palaçuelos, que hace referencia a algunas construcciones de tipo palatino. A partir del siglo XVIII se añadió la segunda parte de su nombre por hallarse cerca de este río segoviano. Quitapesares, Tabanera del Monte, Parque Robledo y Peña del Erizo se han agregado al ayuntamiento de Palazuelos de Eresma.  


Antes del siglo XVI tan sólo se llamaba El Parral, pero desde esta fecha se añadió el sufijo de Villovela porque dependía de Villovela de Pirón.


La localización de la Villa de Pedraza, sobre el elevado promontorio calizo excavado por el arroyo del Vadillo, o de los Batanes, y el arroyo de San Miguel, favorece asentamientos humanos desde muy temprano.
Pedraza fue un enclave celtíbero, al igual que Segovia, Sepúlveda o Coca. Quizá se trate de la mítica "Metercosa", o "Meteroso", que Madoz recordaba, a mediados del XIX, como despoblado localizado en el pago de "Las Tongeras". Los restos cerámicos encontrados en las inmediaciones del castillo nos permiten suponer una ocupación de la roca donde se asienta la Villa, al menos desde el siglo IV a. C, en los primeros momentos de la celtiberización.
Durante la dominación romana, Pedraza mantuvo su importancia estratégica como lugar fortificado desde el que se controlaba el paso de la Sierra por Navafría. A esto hay que añadir la tradición popular, según la cual, el mismísimo emperador Trajano es nacido en esta Villa.
Pero, hay que esperar hasta la Edad Media para encontrar noticias escritas sobre Pedraza, la cual se cita como "Petraza" en el Voto de San Millán del año 934. En esta época, poblaciones fortificadas como Pedraza constituían una primera línea de defensa contra las incursiones de los ejércitos musulmanes.
En el año 1369, Pedraza pierde su condición de realengo y se convierte en Señorío Jurisdiccional, mediante privilegio del rey Enrique II de Trastamara en favor de don Fernando Gómez de Albornoz.
Pedraza alcanzó su máximo esplendor cuando don Iñigo y don Pedro Fernández de Velasco establecieron su corte en Pedraza, a comienzos del siglo XVI. Don Iñigo Fernández de Velasco continuó las obras de reconstrucción del castillo. Pedraza se llena de magníficos Palacios y Casas Señoriales, propiedad de los magnates de la Corte del Condestable y de los grandes ganaderos de la provincia que vienen a avecindarse a Pedraza, pues ello les daba derecho al estiaje de sus merinas por todo el terreno comunal.
A lo largo del siglo XVI, XVII y gran parte del XVIII, Pedraza vive los momentos más prósperos de su historia, consolidándose como centro político, económico y social de la comarca.
Pedraza queda convertida en la imagen perfecta de esa Castilla decadente y austera, tan apreciada por los intelectuales de comienzos del siglo pasado, uno de cuyos representantes, el pintor vasco Ignacio Zuloaga adquiere, en el año 1925, las ruinas del antiguo Castillo de los Condestables, evitando así su ruina definitiva. Personas ilustres comienzan entonces a visitar y a dar a conocer Pedraza.


Esta población en 1220 se llamaba Pelaios. Fue a partir de 1826 cuando se incorpora la segunda parte de su nombre: del Arroyo. Al tratarse de un nombre propio debe aludir al repoblador medieval de este lugar. Ha sido agregado a su ayuntamiento el pueblo de Tenzuela.


Se menciona por primera vez en 1247 como Pennas Ruvias, aludiendo a las piedras rojizas de las inmediaciones del río Pirón, de donde ha tomado en el siglo XX la segunda parte de su nombre.


Pueblo agregado al ayuntamiento de Escobar de Polendos, que en el siglo XIII se cita indistintamente como Piniellos de Polendos o Piniellos de Scobar por haber sido un barrio de este último lugar.


La segunda parte de su nombre viene de Tierra de Pedraza; mientras que para la primera tradicionalmente se empleaba el articulo “La Puebla”, haciendo referencia a que fue un lugar repoblado en época tardía, probablemente en el siglo XIII.


Su nombre deriva del euskera “larra”, “larratz”, “larredi”, que significa terreno deforestado, pastizal o gran extensión de prados. Hasta la sangría demográfica del medio rural castellano, en la segunda mitad del siglo pasado, estuvo compuesto por dos núcleos de población, denominados “Rades de Yuso”, o de arriba y “Rades de Suso”, o de abajo, el único que permanece habitado en la actualidad.


En 1247 se llamaba Oter de Rebollo, es decir, cerro del retoño de roble, probablemente porque ésta es una zona donde abunda este árbol.


Se cree que su nombre original fue Requejada que procede del latín reccesus y que significa lugar apartado o rincón. Su actual nombre puede ser una deformación de Requejada, zona del término que estaba apartada u orillada.


En Segovia, Revilla significa ladera elevada o pequeño cerro. Su nombre deriva de ribilla, diminutivo de "ripa" que significa márgen de un río u orilla.


Se nombra por primera vez en 1247 como Sant Cristóbal, pero en el siglo XIX se añadió el sufijo de Segovia, por haber sido un arrabal de dicha ciudad y pertenecer a su Comunidad de Villa y Tierra.


San Rafael tiene su origen a finales del siglo XVIII, cuando Carlos III decide construir una nueva vía de comunicación entre Madrid y el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. Este nuevo camino, con categoría de Calzada Real, consolidaría el paso de la Sierra del Guadarrama por el Puerto del León. Es a finales del siglo XIX cuando San Rafael encuentra su más relevante desarrollo, hasta el punto de convertirse en un par de décadas en el principal núcleo turístico de toda la sierra del Guadarrama. En pocos años, el crecimiento de San Rafael fue espectacular, lo cual, en comunión con el paisaje alpino, hizo que San Rafael fuera conocido en la capital del Reino como La Suiza Española.


Toma su nombre del que fuera su repoblador en el Medievo que debía llamarse Sancho y era hijo de Pedro.


Fue donado al obispado de Segovia en 1116. En 1247 se menciona como Aldea de Santo Domingo. Se añadió el sufijo de Pirón por nacer el río de este nombre en el término municipal y encontrarse cercano al pueblo.


Parece que su nombre derivaría de Somsoto, el somo del soto, la parte más elevada del soto (somo=summun), lo que haría referencia a su situación más elevada entre dos arroyos.


Estas tierras fueron donadas al obispado de Segovia en 1116, donación que fue confirmada por Alfonso I el Batallador en 1122, comenzando de inmediato a poblarse el lugar llamado entonces Sotis Albis. Desde 1247 ya se menciona como Sotosalbos, que significa sotos blancos. El núcleo aparece rodeado de un amplio cerco de arbolado al pie de la sierra.


En 1247 se cita tan sólo como Tavanera, pero en el siglo XVI ya se nombra como en la actualidad. Se denomina así al lugar donde abundan los tábanos, que son especialmente frecuentes en las cercanías de los ríos, Tabanera se encuentra junto al río Eresma. El "Monte" sería seguramente un encinar.


En 1247 se llamaba Atençuela, pero debió ser en el siglo XVI cuando su nombre se transformó en el actual.


Derivado probablemente del verbo tiznar o manchar con tizones, por lo que se puede poner en relación con alguna antigua carbonera, tan frecuente en la zona.


Es fruto de la unión de dos poblaciones, La Torre y El Valle de San Pedro. La primera fue un barrio de la segunda que consiguió independizarse. A mediados del siglo XIX se llamaba Torre de Val de San Pedro. En el siglo XX se establece la capital en La Torre y el pueblo se empezó a llamar Torreval de San Pedro. A su ayuntamiento se han agregado La Salceda y Valle de San Pedro.


En la Edad Media se llamaba Oter de Cavalleros, es decir Otero de Caballeros. En el siglo XVI se menciona como Tor de Caballeros, pero desde 1759 ya tenía el nombre actual.


El origen del nombre de Torreiglesias es totalmente desconocido. La primera referencia del nombre aparece en un escrito de la catedral del siglo XI “Turre Eclesiae”. Turre, debido a un asentamiento romano y Eclesiae porque existía en los alrededores una iglesia y varias ermitas.


Su nombre hace referencia a la situación de despoblado original, bien distinta de la realidad actual en la que la proximidad a la capital ha convertido buena parte de estas tierras en residenciales


Población situada a 23 Km. al suroeste de Segovia, entre Vegas de Matute y Otero de Herreros, cuyo nombre no ha variado con el paso de los siglos. Perteneciente a su ayuntamiento se encuentra el lugar de Guijasalbas.


Vadelvacas: Siempre se ha llamado de esta forma, aunque antiguamente se escribía separado Val de Vacas, que significa "Valle de Vacas" debido a que el lugar describe unos pastos frescos para el ganado vacuno. Según la tradición fue la patria chica del Arcipestre de Hita.

El Guijar: Refleja en su nombre una referencia a las piedras, a los guijarros, como las que aparecen en las orillas y madres de ríos y arroyos. Esto se debe a que esta localidad está situada a las orillas de un arroyo.


Este pueblo en 1247 se llamaba Vallarivela. En el siglo XVI se menciona ya como Valleruela. Añadiéndose en el siglo XIX el sufijo de Pedraza, por pertenecer a la Comunidad de Villa y Tierra de ese nombre. Agregados a su ayuntamiento están Berzal y Tejadilla.


Aparece citado por primera vez en 1204 como Valeriola de Sepulbega; pero en el siglo XVI ya se menciona como Valleruela. El sufijo de Sepúlveda indica que pertenece a esa Comunidad de Villa y Tierra; y al mismo tiempo distingue esta población de otra llamada Valleruela de Pedraza. Tiene por anejo a La Fuente.


Valsaín es una población perteneciente al municipo de La Granja de San Ildefonso que dista tres kilómetros de San Ildefonso y cuyo origen se remonta a Felipe II. Fue este monarca el que mandó construir una residencia palaciega que se convertiría en el primer Palacio de todos los Reales Sitios. La obra corrió a cargo de Gaspar de Vega y las obras se prolongarán de 1552 hasta 1556.


Los primeros datos encontrados acerca del término “Valseca” datan del año 1247, siendo las denominaciones más conocidas “Val Seca” y “Balseca”. El significado de Valseca, que es Valle Seco, parece estar relacionado con su formación geofísica.


Tiempo atrás debió llamarse simplemente Las Vegas y ser un barrio de Matute, pero con el paso de los años se ha convertido en la zona más poblada, dando nombre al lugar.
Como curiosidad se puede decir que en la Edad Media habitaron en el municipio algunos personajes relacionados con la corte de los reyes Carlos I y Felipe II.


El Agua
El Agua (Villacastín)
Fuente
El origen de la población aún no ha sido definido, pero como lugar de paso en dirección noroeste, una vez flanqueada la Sierra de Guadarrama, es de suponer que sería poblado desde una remota antigüedad. Discurre, no lejos del pueblo, una calzada romana, motivo por el que algunos han relacionado el lugar de procedencia romana. Se dice que en uno de los pasos con las legiones, el general Casto levantó una villa de recreo que fue el principio de otras edificaciones. Otros dan la versión de “villa de castillos” fijándose en los cuatro castillos que figuran en el escudo de la localidad, castillos de los que hoy en día no quedan vestigios.
En la Baja y Alta Edad Media el núcleo urbano se desarrolla, en función de su privilegiada situación geográfica, como enclave de cruce de caminos y cañadas y la expansión de las industrias inherentes a la explotación ganadera.
En tiempos de Felipe IV, se pone en práctica el vender el vasallaje por lo que usando dicho privilegio, el 2 de septiembre de 1626 se otorga la escritura para apartar y eximir a Villacastín de la jurisdicción de Segovia, haciéndose villa por sí sola. Formado el nuevo padrón y tras múltiples trámites burocráticos el Rey ratifica el título de Villa en documento fechado el 26 de marzo de 1627, según obra en el escudo de la Villa.
Con el transcurso del tiempo, Villacastín se ha consolidado como enclave de cruce de caminos, lo que ha permitido que, en la actualidad el sector servicios y las industrias de transformación de sus productos naturales estén en auge.


En 1247 se cita como Villevela, pasando a llamarse Villovela en el siglo XVI. En el siglo  XX se le añadió el "de Pirón" en referencia al río de la zona. Su nombre significa villa de Vela, nombre de quien lo repobló que debía ser de origen vasco.


En 1247 se cita solamente como Sarçuela, pero debió añadirse el sufijo "del Monte" en el siglo XVI. Su nombre significa que este pueblo se levanta en una zona donde abundan zarzales, cercanos a una zona de monte de encinas.



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