La riqueza del patrimonio arquitectónico se hace evidente en la presencia de diferentes estilos: románico, gótico, herreriano o barroco. Con ejemplos como las iglesias de Tenzuela, El Arenal, la Ermita de Nuestra Señora de las Vegas, en Requijada, o el más conocido de la iglesia parroquial de Sotosalbos. Con tendencias hacia el gótico está la iglesia-colegiata de San Eutropio en El Espinar, donde además podremos ver y admirar el órgano recién restaurado y un retablo de grandes dimensiones y no podemos olvidarnos de la arquitectura religiosa: la iglesia de Villacastín, que con su estilo herreriano nos adentra en la época renacentista. Las construcciones palaciegas del Palacio de la Granja y sus jardines; el Palacio de Riofrío y el parque donde se encuadra, 700 hectáreas de encinar que adquieren su máximo auge en primavera, aunque sin perder su encanto el resto del ano: gamos y ciervos viven en semilibertad en este bosque y en el otoño podemos ser espectadores, de la berrea; el Palacio de Valsaín, unas ruinas que son resultado de la decadencia que comenzó a sufrir a finales del siglo XVII, tras un incendio que acabó con buena parte de la construcción. Pero para comprobar lo que este palacio leyendas tan curiosas como la del Tuerto Pirón; ferias, como la del chorizo de Cantimpalos o la feria de ganado de Navafría; y acudir a fiestas, como las Luminarias de Escobar, el baile del Teo en El Espinar o las fiestas de La Granja.