Quiero agradecer a la Revista de Folklore su hospitalidad. La mayoría fueron escritos porque la revista existía y porque Joaquín Díaz, su director, me invitó desde el principio a colaborar en sus páginas. Sin ese estímulo previo, difícilmente habrían surgido muchos de estos trabajos.
También quiero agradecer la aportación inestimable de los informantes. Todos estos artículos han sido escritos gracias a su colaboración desinteresada. De entre todos los informantes que me han orientado, reflejados al pie de los artículos, quisiera destacar el nombre de Miguel de Santos Otero, de Muñoveros, y el de Emiliano Martín Díez, de Lastras de Cuéllar, por las muchas ocasiones que se vieron sometidos a mis cuestionarios haciendo gala de un conocimiento del medio extraordinario y de una generosidad infinita. En ellos, como en tantas otras personas mayores de nuestra provincia, se encarna una manera de ser y de estar en el mundo que difícilmente va a encontrar reflejo en las generaciones futuras, mediatizadas por el pragmatismo productivista.
Aprovecho la ocasión para expresar mi gratitud a los ilustradores que con tanta gentileza abordaron los dibujos.
Y finalmente, agradezco a Segovia Sur, la publicación de estos trabajos que son tierra y, a través de esta publicación en forma de libro, a la tierra retornan.